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CINEANDO EN LA URBE DE PASO
"Vende caro tu amor...aventurera"
Agustín Lara
POR: Saúl Rosas
Siempre he dicho que todas aquellas parejas que se van al cine a platicar
o a demostrarse su pasión mutua vía caricias extremas, deberían considerarlo
mejor y ahorrarse una lana yéndose a un hotel de paso.
Será la enésima vez que pongo en la balanza los costos y beneficios de cada
uno de estos sitios cuando de entrarle al cuerpo se trata. En el cine, y comenzando por el factor dinero, podemos decir que por dos entradas son 80 pesos, más los famosos chunches para comer, otros 80, ya van 160. Súmenle 50 del estacionamiento, llegamos a los 210 y si saliendo se antoja una cenita (para el estómago, claro) otros 150, son 360.
En cambio si te vas a un hotel de paso..aclaro...de paso...los precios fluctúan
entre 150 y 240, pongamos 180. Más 30 de los condones 210, más clandestinamente
te metiste unas cocacolas y unas botanitas...otros 30 pesos, van 240.
La diferencia sustancial son 110 pesos.
Así mejor le dan gusto al cuerpo y dejan de antojar a toda la concurrencia
y sobre todo, permiten escuchar la cinta que, para eso, uno si va al cine.
En cuanto a los aspectos puramente emocionales, en el cine pues uno se tiene
que estar cuidando de las miradas indiscretas y la chava tendrá que ponerse
bien buza de que, a la hora de la caricia exaltada, sean sólo dos manos las
que recorran esas carnes pécoras y lozanas que Dios le dio.
Por otro lado, pos así como si la pasión crece y crece, lo que menos quieres
tener encima es ropa. Y bueno, ya desinhibido te la quitas en plena sala
pero de que te da pulmonía... te da, porque el pinche aire acondicionado
que ponen en las salas está para matar a un esquimal.
Luego viene el asunto de que si la película se desarrolla de día, pues la
sala será constantemente iluminada por la misma y la dichosa intimidad se
irá pero muy al carajo. Y para concluir, como que resulta bastante incómodo
eso de dos butacas juntas aunque abata uno el brazo del sillón que los une.
Entre eso, la postura, el silencio, la adrenalina, etc., pues como que los
placeres carnales se vuelven otra cosa.
Mejor lléguenle al hotel, me cae, si de todos modos aquellita va a aflojar
aquellito, pues que sea de la manera más cómoda posible.
Llegas a la habitación, prendes la tele dónde seguramente habrá películas
porno al por mayor. Ella coqueta va al baño y se "arregla un poco", para
después desarreglarla. Tú, como buen caballero la esperas sentado en la orilla
de cama mirando el televisor y captando ideas para lo que vendrá más tarde
y en chinga prepararás tu condón. Cuando ella salga del tocador, vendrá
el otro tocador, y a darle que es mole de olla. Ora que si los ánimos son
muchos pues otro y otro, asegún la resistencia física del endividuo jarioso
que esa noche se presente. No hay límite de tiempo si no hasta el otro día a las 13 horas. Pero bueno, es raro que en un hotel de paso alguien pernocte más de 4 horas porque ellas son hijas de familia y como tal deben llegar a casa antes de la medianoche. Digo, hay que respetar.
En fin que los costos beneficio de ir a un hotel de paso a darle rienda a
la pasión son muchos. No jodan con hacerlo en el cine. Ya les he dicho que
sale más barato. Además me contaron que ahora, si eres de los excéntricos que piden servicio al cuarto, de alimento, por supuesto, ya no necesitas abrir la puerta porque ahí en la entrada de la habitación hay una especie de charola que gira y
al hacerlo puedes tu, desde adentro tomar lo que te dejan ahí. ¡Excelente!
Ni siquiera el pinche chismoso del camarero le verá de reojo las nalgas a
tu vieja o mirará tu cara de "hoy ni pude" o tu expresión de " Por eso pedí
más ostiones".
Entre el cine y un hotel de paso para las pasiones es más redituable el hotel.
Ora que si son de las parejas que les gusta el peligro, la adrenalina, el
exhibicionismo y esas ondas pues ni hagan caso.
Y si en ultima instancia la dama o con quien van a pasar el rato son de alquiler
pues ya ni madres piensen en el cine porque esas personas venden, y venden
muy caro su amor...aventureros
Ahí se ven.
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