| |

EL EXORCISMO
"Hoy es un buen día para un exorcismo"
Reagan poseída
Por: Saúl Rosas
www.saulrosas.mexico.com
Cuando de pronto la tecnología, los conocimientos acerca de distintos fenómenos fuera de lo "normal" se vuelven cotidianos y nada pero nada nos puede indicar que la realidad tiene algo de magia, es ahí cuando aparece no sólo en un medio de comunicación sino en boca de muchas personas el testimonio, la leyenda, el cuento o la anécdota de algún hecho paranormal que nos hace saber que el ser humano, pese a todo su conocimiento y avance técnico es y será eminentemente supersticioso.
Que los valores bien y mal siguen siendo el pilar de la existencia y que
los temores nocturnos a demonios, fantasmas, apariciones, sonidos extraños
son el pan nuestro de cada día y que de ellos pende la existencia cotidiana,
esa que le da sabor a la vida más allá de lo moderno que uno sea.
Y uno de los temas que pareciera enterrado en el olvido surge con más y más
fuerza porque se hace cada vez más verosímil: el exorcismo.
Después de aquella cinta de 1973 en la que la niña poseída vomitaba verde,
se elevaba por los cielos, se masturbaba con un cristo y obligaba a su madre
a besarle el sexo, el exorcismo quedó como un recuerdo en el inconciente
colectivo que no volvería a surgir para llamar la atención del mundo entero.
Sin embargo, y hablando un poco de cine comercial, volvimos a ver una posesión en Estigma, aquella cinta que nos cuenta la historia de un evangelio escrito por el mismísimo Jesús de Nazareth. La escena propia de la posesión en aquella habitación cuando la mujer escribe en arameo es fascinante y horrorosa porque nos habla de una usurpación corporal más allá del mal.
Y más recientemente se estrenó "El exorcismo de Emily Rose", cinta que vuelve a poner el tema sobre la mesa y a enfrentarlo con lo que durante siglos
se ha enfrentado, con la racionalidad, la legalidad y la no creencia.
Un exorcismo es un choque emocional entre dos fuerzas antagónicas, es decir,
y como sólo la iglesia católica lo reconoce, el exorcismo es la lucha entre
Dios y el Diablo para que éste segundo abandone el cuerpo que ha tomado nomás por sus mismísimos huevos.
Obviamente estar frente a un poseso no es lo que plantearía la película de
William Friedkin, sino, en planos más verosímiles, lo que se recrea en Estigma,
El Poseído o El Exorcismo de Emily Rose. Cinematográficamente hablando pareciera que a la gente le sigue impactando el exorcismo del padre Merrin y del padre Karras, pero más allá de la espectacularidad, los exorcismos recreados en las otras películas impactan por su veracidad y porque no sería difícil encontrarnos alguna vez con un caso real de posesión. Que los hay.
Hace poco una persona cercana me contó de un cuñado suyo poseído por no sé que fuerzas oscuras y lo curioso es que el poseso no quiere dejar de serlo.
Hasta donde sé, quienes han conocido al joven se llevan una impresión emocional fuerte, perciben en su cercanía una vibra negativa que llama la atención y puede atemorizar, así nada más de contemplarlo. Y más allá de la sola presencia, me dice esta persona, el joven puede tornarse muy violento, hablar otros idiomas y hablarte de cosas que, según la lógica humana no tendría por qué saberlas.
Lo cierto es que, por muy creyentes que seamos el primer refugio ante una
persona en estas condiciones será remitirnos a pensar que es una enfermedad
mental para no enfrentarnos ante lo palpable.
Siempre tendemos a justificar y ante el mal encarnado pues no habría otra
respuesta. Sin embargo, tendríamos que ver a un poseso, sentir de cerca esa
vibra especial que la ciencia no puede comprobar con números y teorías para
saber que ahí, en ese cuerpo hay algo externo que lastima, que hiere, que
quiere solo hacer el mal por el mal porque esa es su misión en este mundo.
Pero ¿Quién se queda a averiguarlo? Eminentemente nadie, porque moralmente somos incapaces de combatir tal efecto negativo, porque nuestros propios pecados nos pueden llevar a ser parte de esa posesión y más allá de toda creencia estaríamos expuestos a sufrir también las consecuencias de un acto diabólico.
Luego entonces el exorcismo es una prueba dura no solo para la ciencia sino
para la conciencia porque ahí vemos reflejado que los pecados si se pagan
y se castigan porque para algo mandó Dios al chamuco a este plano terrenal,
para ponernos contra la pared cuando nos queremos pasar de vivos y amorales.
Por lo pronto seamos justos con el mundo sobrenatural y démosle el beneficio
de la duda porque, quién sabe, quizá algún día, alguna persona cercana a
nosotros puede, por las noches comenzar a hablar en Arameo o Latín o quizá
adivinar el futuro en términos terribles. A lo mejor un buen día nuestra
pareja, esposa, esposo, amante, hijo o hija comienzan a actuar de manera
extraña y a retorcerse ante imágenes divinas y entonces sí, el manual del
catecismo saldrá a relucir porque será tanto el miedo que ante los hechos
inexplicables se nos habrá olvidado rezar y ahí si, aunque muy escépticos,
el único que nos puede salvar del Demonio, pues es su creador, el mismo Dios.
Ahí se ven
|
|